Escuchaba en la radio una entrevista de Raymond Aubrac, que France Inter tuvo la idea luminosa de volver a transmitir. Describía allí su trayecto de vida con esta mezcla de sencillez y de inteligencia narrativa que son la marca de fábrica de estos grandes miembros de la Resistencia. No es fútil de decir que la muerte de Hombres de valor por muy grande contribuye a la muerte de una idea cierta de Francia a pesar de la herencia literaria que nos dejan. Todas estas Personas justas todos que nos dejaron en herencia los valores de la Resistencia se apagan uno por uno sin haber conseguido convencernos de la necesidad de imaginarse una conciencia política y de pelearse contra las injusticias y para el reconocimiento de nuevos derechos. Su discurso si en diferencia con de la inmensa mayoría de nuestros dirigentes formateados está la de una vida de combate para ideas que las únicas la prueba y el conocimiento del terreno ponen en evidencia lejos de la comodidad de los gabinetes y de las Grandes Escuelas. Nos devuelven la llamada hasta qué punto el Deber de Memoria y el conocimiento de nuestra Historia son fundamentales para cultivar y reforzar nuestra identidad republicana. Los que piensan poder dispensarse días de conmemoración o hacer la economía del aprendizaje de la Historia en nuestros liceos debilitan la República, contribuyen a la despolitización y al déconscientisation de nuestros jóvenes y, por falta de tabla de lectura, les atraen hacia la abstención y la Frente Nacional.